El deseo de Paloma Izquierdo-Hernandez por marcar una diferencia en su comunidad empezó desde joven, cuando siendo niña en el Bronx, trabajaba en el consultorio médico de su papá y aprendió que los pacientes son siempre la prioridad.
Hoy en día, Izquierdo-Hernandez encabeza Urban Health Plan, fruto de la evolución del consultorio médico de su papá. Lo que empezó en un pequeño apartamento hace 47 años es ahora una organización con más de 400 empleados, y múltiples centros y clínicas escolares en toda la ciudad de Nueva York.
“Vivíamos en el Bronx en una época cuando muchos residentes abandonaban esa área porque el Bronx se estaba cayendo. Pero nos quedamos y aquí estábamos cuando reconstruyeron los vecindarios y la gente regresó. Siempre hemos sido parte integral de la zona”, dice Izquierdo-Hernandez. “Y todavía continuamos respondiendo a las necesidades de la comunidad”.
Izquierdo-Hernandez atribuye su éxito a la gente que la rodea. Parte de su estrategia es ascender a aquellos individuos que cumplen con sus labores e interactuar regularmente con sus empleados. “Me esfuerzo por incentivarlos”, dice, añadiendo que es el mismo enfoque que utiliza al dictar clases a sus alumnos universitarios.
“Siempre espero ser una influencia positiva”, dice. “Los modelos de conducta deben ser sinceros, honestos, veraces y actuar con delicadeza. Esas cualidades son importantes para mí”.