Durante su infancia en Mexicali, México, el abuelo del doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa le enseñó una lección que lo motivaría por el resto de su vida.
“Mi abuelo me dijo que hay que vivir con pasión y constantemente esforzarse por lograr la excelencia, sin importar si eres un conserje o un doctor. Me decía: “si eres un conserje, sé el mejor conserje que puedas ser. Algún día podrías limpiarle el piso al presidente”, dice Quiñones-Hinojosa (a quien se le conoce como “doctor Q”). “Gracias a él supe que trabajando duro sería exitoso”.
Esa filosofía ayudó a que el doctor Q siguiera el camino al éxito desde su llegada a Estados Unidos a la edad de los 19 años. Empezó trabajando largas jornadas quitando maleza en los campos de tomate
y algodón en California. Posteriormente trabajó durante todos sus estudios universitarios y sus estudios de posgrado en Harvard
Medical School. Ahora trabaja para encontrar una cura contra el
cancer cerebral.
La misión del doctor Q es impresionante, pero sabe que no lo puede lograr por sí solo, y por eso entrena a sus alumnos para que un día puedan ser su relevo. De hecho, muchos de ellos lo visitan para darle las gracias por ser un modelo de conducta e inspiración, estimulándolos a trabajar por un mundo mejor.
“Para mí, inspirar a mis alumnos es lo más maravilloso”, dice el doctor Q. “Al transmitir mis destrezas y mi pasión, puedo ayudar a pacientes por medio de las manos de otras personas”.